cómo prevenir las caídas

¿Cómo prevenir las caídas en personas mayores?

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Más de la mitad de las caídas en personas mayores ocasionan lesiones y, a estas edades, muchas de ellas derivan en hospitalizaciones y, desgraciadamente, en muertes. Por lo tanto, es una cuestión de gran relevancia para cualquier familia saber cómo prevenir las caídas de sus seres queridos al alcanzar cierta edad.

Adicionalmente, suelen ocasionar graves consecuencias para todos. La primera de ellas, una merma puntual o permanente de la independencia y la autonomía del afectado. Si quieres evitar que esto le suceda a un ser querido, es necesario adoptar una serie de medidas previsoras.

Por cierto, recuerda que es normal cierta falta de información cuando esto ocurre. Muchos ancianos prefieren callar lo sucedido por miedo a que se limite su movilidad o temen acabar internados. Consideran, además, que es un factor más del proceso de envejecimiento, por lo que prefieren no airearlo.

Cómo prevenir las caídas: por qué se producen

El envejecimiento produce algunas mermas físicas que no siempre van acompañadas de una mayor prudencia. Seguro que conoces a algún anciano que camina muy deprisa por la calle, cruza los semáforos en rojo o se sube a una silla para alcanzar objetos. Lo que tenía un peligro moderado a otras edades, es en estas una causa común de caídas con consecuencias impredecibles.

En la práctica, hemos de distinguir entre tres clases de factores de riesgo:

  • Elementos intrínsecos. Son los que derivan del deterioro de la edad, los trastornos físicos y algunos efectos de ciertos medicamentos. La pérdida de visión, el menor tono muscular y la pérdida de equilibrio figuran entre ellos. Los fármacos psicotrópicos afectan mucho al respecto.
  • Elementos extrínsecos. Aquellos que derivan del ambiente, por ejemplo la presencia de hielo en la calle después de una nevada.
  • Elementos situacionales. Son los que proceden del comportamiento y la actividad del anciano. Es el caso de correr para ir al baño o para atender una llamada de teléfono.

Las consecuencias físicas, anímicas y emocionales de una caída suelen ser muy negativas. A modo de ejemplo, fíjate en este dato: el 50 % de los ancianos afectados no consiguen reincorporarse sin ayuda. Recuerda que estar más de dos horas tumbados tras una caída multiplica el peligro de hipotermia, neumonía, úlceras por decúbito, rabdomiólisis y deshidratación.

¿Qué cuidados del adulto mayor debemos aplicar para reducir el peligro, y los efectos, de las caídas? Sobre todo hemos de centrarnos en prevenir los factores de peligro.

Acciones clave para evitar caídas en ancianos

Es crucial, por lo tanto, prever que no se puede prever todo. Tienes que favorecer las circunstancias ambientales, motivar y poner los medios idóneos para asegurar el entorno de tus mayores.

Anticipar los riesgos

Suele ser una buena idea recibir asesoramiento de un profesional sanitario para identificar mejor los peligros y establecer líneas de previsión. El mejor punto de partida suele ser estudiar los antecedentes de caídas de cada persona. ¡Son el mejor indicador del riesgo inmediato!

Asimismo, el análisis de los medicamentos tomados puede animar a reemplazar algunos de ellos. También, por ejemplo, hay que hablar sin tapujos de los problemas físicos actuales. Como en cualquier situación, el diagnóstico previo es muy relevante para evaluar los riesgos y adoptar soluciones. Si tu familiar no está por la labor, tendrás que hacer pedagogía y motivarle para que se implique cuanto antes.

Fomentar la actividad física

El anquilosamiento aumenta el riesgo. Es esencial que los mayores hagan ejercicio, a su ritmo, con frecuencia. Pasear o practicar actividades acuáticas suaves son un buen punto de partida.

Utilizar un buen calzado

Siempre recomendamos emplear calzado cómodo y ergonómico a cualquier edad. En este caso, sí o sí hay que apostar por los zapatos planos, las suelas antideslizantes y la máxima seguridad.

Eliminar obstáculos y elementos peligrosos

Hay que dejar el hogar libre de factores de riesgo. Es una tarea en la que puedes ayudar a tu familiar anciano. Exige previsión y constancia. Las cajas amontonadas, los cables, los elementos ornamentales en zonas de paso y las alfombras sin fijar deben desaparecer.

Hay que limpiar, inmediatamente, cualquier vertido de líquidos u otros elementos sobre el suelo. ¡Los resbalones los carga el diablo! Y reparar las tablas y las baldosas sueltas o levantadas en cuanto sea posible. Conviene reemplazar la bañera por plato de ducha y, siempre, colocar recursos antideslizantes. Además, hay que revisar la iluminación y asegurar que es idónea en todos los espacios.

Cómo prevenir las caídas instalando dispositivos de asistencia

Existen múltiples recursos y complementos que mejoran la seguridad anticaídas. Por ejemplo, colocar pasamanos y barandillas en las escaleras, así como peldaños antideslizantes.

En el baño, los asientos de inodoro altos o con apoyabrazos favorecen mucho el uso. Otra medida interesante es comprar un asiento para la ducha o la bañera y una boquilla de ducha manual. Este proceso es uno de los más peligrosos de los momentos cotidianos. ¡Cualquier precaución es poca!

Por otro lado, contar con un avisador de emergencia para ancianos, además, permite agilizar la respuesta una vez que se ha producido el accidente.

Cuando la prevención de caídas no es suficiente

Haber tomado todas las precauciones reduce las caídas entre ancianos, pero no las elimina. Por eso te recomendamos dar un paso más y proteger a tus seres queridos con un sistema de teleasistencia. Es un recurso clave para minimizar las consecuencias derivadas de estos accidentes. Tanto los afectados como sus familiares saben que al pulsar un botón en el dispositivo estarán en contacto con expertos que pondrán en marcha una atención de urgencias a domicilio.

Uno de los objetivos del servicio de teleasistencia es, precisamente, reducir los riesgos para la salud y sus efectos. Además, en Teleasistencia Vital establecemos una relación de confianza con nuestros usuarios. Charlamos con ellos y nos preocupamos siempre de su situación. Está demostrado que, a menudo, conseguimos fomentar la adopción de hábitos más seguros en los ancianos a los que atendemos. Cuando les animamos a ser prudentes y a adoptar ciertas medidas de prudencia, suelen mostrarse más receptivos a adoptarlas.

En definitiva, cuando se trata de establecer cómo prevenir las caídas en las personas mayores, tienes mucho trabajo por delante. Sin duda, contratar un servicio de teleasistencia con avisador de emergencias es una decisión inaplazable que aporta seguridad, bienestar y salud.

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