soledad del anciano

¿Cómo ayudar a superar la soledad del anciano?

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«Envejecer es quedarse solo», resume la sabiduría popular. Sin embargo, la soledad del anciano en los tiempos actuales suele ser devastadora y terrible.

¿Sabías que más de dos millones de personas viven en España en una soledad no deseada? Cuando esto sucede con ancianos, el problema se agrava. Ten presente que el bienestar emocional es tan determinante a estas edades como el físico. No es tan importante vivir solo o acompañado como tener la sensación de abandono y ausencia o no tenerla.

Quizás, vives con un anciano en casa. Sin embargo, tus horarios de trabajo y tu agenda personal te impiden pasar con tus mayores el tiempo deseado. Y, pese a tu interés, se percibe a sí mismo como un mayor abandonado y solo.

Por el contrario, hay ancianos que viven solos y, sin embargo, se sienten acompañados, atendidos y rodeados de cuidados, cariño y personas que los quieren.

Consecuencias de la soledad del anciano

La muerte prematura es, sin duda, la más terrible de estas consecuencias. Previamente, la merma de la calidad de la vida y la angustia existencial son las primeras derivadas de esta realidad.

La ciencia ha demostrado que, cuando nos sentimos solos y aislados, los seres humanos segregamos cortisol, la hormona del estrés. Cuando esto sucede, los efectos negativos se aprecian de inmediato:

  • Ansiedad al despertar.
  • Insomnio y problemas para descansar.
  • Incremento de la presión arterial.
  • Aumento de los síntomas de depresión.
  • Tendencia a la adquisición de conductas hurañas.
  • Comportamientos agresivos o retraídos.
  • Aparición de problemas neurodegenerativos: párkinson, demencia senil o alzhéimer.
  • Ansiedad y distimia.
  • Posibles afecciones de enfermedades cardiovasculares.
  • Fallos en el sistema inmunitario y endocrino.
  • Aceleración del deterioro cognitivo.
  • Pérdida de la memoria y de algunas facultades sociales, como el habla.
  • Alteraciones en la salud mental.

¿Conoces a alguna persona de la tercera edad que se sienta sola? La soledad afecta rápidamente a la autoestima y al estado de ánimo. Sabemos que estas personas empiezan a encerrarse en sí mismas, se tornan ariscas y desconfiadas. Además, pierden progresivamente las ganas de hacer cosas, de salir, de relacionarse, de pasarlo bien o entretener el tiempo, incluso.

El miedo y la tristeza les invaden, algo lógico porque resulta muy doloroso sentirse abandonados al final de la existencia.

¿Es posible compensar o anular esa sensación de soledad?

Somos hijos de nuestra época y, desgraciadamente, no siempre está en nuestra mano tener el tiempo que nuestros ancianos precisan. Sin embargo, como sucede con los niños, no es tan importante cuánto estamos con ellos como la calidad de esos periodos.

Existen algunas fórmulas factibles que se sintetizan en una idea clara: acompañar a los mayores. Estas son algunas de ellas:

  • Visitarlos. Evidentemente, el contacto y la proximidad con sus seres queridos y cercanos es insustituible. Aunque sean unos minutos cada día o un par de encuentros más largos por semana, hay que dárselos.
  • Contactar con ellos. Quizás no podemos ir, pero no hay excusas para no llamarlos y conversar de vez en cuando.
  • Acudir a sus casas y llevarlos a la nuestra. Es fundamental cambiarles la rutina, sorprenderlos, revitalizar sus días. Salir a comer o hacerles la comida y compartirla con ellos son buenas opciones.
  • Dar un paseo, aunque solo sea hasta uno de los bancos cercanos de su calle.
  • Ayudarlos en sus tareas domésticas, siempre previo visto bueno por su parte.
  • Hacer un viaje o una salida fuera de la ciudad cada cierto tiempo.
  • Presentarles a los nuevos miembros de la familia. Si no pueden acudir sus nietos o biznietos porque están fuera, aprovecha las nuevas tecnologías para acortar distancias.
  • Compartir con ellos sus pasatiempos favoritos y proporcionarles otros nuevos. Por ejemplo, colorear dibujos o navegar por Internet.
  • Respetarlos y ponerlos en valor en los encuentros familiares.

Cuando todavía no son muy mayores, se valen por sí mismos y tienen una cierta autonomía. Te recomendamos fomentar su participación en actividades sociales y culturales. Por ejemplo:

  • Realizar cursos y talleres creativos.
  • Participar en excursiones y viajes programados, como los que ofrece el IMSERSO.
  • Acudir a eventos culturales, por ejemplo el cine, o las competiciones deportivas para personas de su edad.
  • Frecuentar hogares del pensionista y otros lugares similares.

¿Cómo ayudar a los ancianos solitarios?

La compañía nunca sobra, lo mismo que la atención, el interés y la disponibilidad. En pleno siglo XXI, uno de los recursos más útiles para contrarrestar la soledad de los ancianos es la teleasistencia domiciliaria.

Pasar demasiado tiempo solos, desconectados y en una especie de burbuja existencial de silencio y ausencia es muy duro para los mayores. Sabemos que haces todo lo posible por ellos, pero no siempre es suficiente. Cuando esto ocurre, es una decisión inteligente buscar una ayuda eficaz.

Grandes posibilidades de la teleasistencia

Dos son los grandes peligros de la soledad en ancianos:

  1. El ensimismamiento y el deterioro físico, emocional y cognitivo que les produce.
  2. El riesgo de no poder ser atendidos ni recibir los cuidados del adulto mayor que precisan cuando los necesitan.

Proporcionar un dispositivo de teleasistencia a los ancianos que viven solos es un acierto seguro.

Así combatimos la soledad del anciano

En Teleasistencia Vital sabemos lo que nuestros mayores necesitan. Llamamos a los ancianos que lo utilizan para charlar con ellos y proporcionarles información útil. A menudo, les telefoneamos simplemente para preguntarles cómo están. Hablamos un rato con ellos para conocer su estado anímico y, a veces con eso, les alegramos el día.

También aprovechamos estos contactos o los generamos para recordarles que deben tomar su medicina o darles algunos consejos prácticos. Hidratarse bien durante las olas de calor o avisarles de una cita médica son algunos de ellos.

Por supuesto, los usuarios pueden pulsar el botón de alerta siempre que lo necesiten. Cuando esto ocurre, les respondemos al instante. Si se trata de una emergencia real, activamos el protocolo de intervención inmediatamente y movilizamos a todo el personal. Cuando llaman por una crisis de soledad, les escuchamos, les animamos y les acompañamos hasta que cesa.

Nuestros mayores se lo merecen todo. Han dado la vida por su familia, han trabajado muchísimo y siempre han estado ahí cuando los necesitábamos. Así, la teleasistencia es la solución de las familias para ayudar a sus mayores a superar la soledad del anciano mientras permanecen en su domicilio habitual de forma segura. Si completas este recurso con tu presencia periódica, te sentirás feliz y contribuirás al bienestar de tus seres queridos.

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